El caminante consciente no es el que nunca se equivoca ni el que tiene una postura perfecta. Es, simplemente, el que se da cuenta de cuando la mochila le pesa demasiado y se atreve a dejar algo en el camino. No salgas de aquà intentando ser una versión implacable de ti misma, sale un poco más ligera, soltando esa presión de tener que poder con todo. Con que camines presente ya es suficiente.




