Respira profundo.
El año que comienza no te pide prisa,
ni metas perfectas,
ni versiones imposibles de ti.
Solo te invita a estar aquÃ,
en este instante que ya es suficiente.
Cada inhalación abre una puerta nueva,
cada espiración suelta un peso antiguo.
AsÃ, poco a poco,
el cuerpo recuerda su hogar
y el corazón recupera su espacio.
Que este año te encuentre despierto, pero sin tensión;
firme, pero sin dureza;
abierto, pero sin perderte.
Que camines con la misma presencia con la que ahora descansas.
Y que cada dÃa, aunque sea por un momento,
puedas volver a este lugar:
el lugar donde respiras, el lugar donde eliges,
el lugar donde empiezas de nuevo.